Archives pour la catégorie Desenhebrar el olvido

Hilvanando la memoria ha enhebrado algunos testimonios de antiguos militantes del M-19 sobre acciones que tejieron la historia de ese movimiento político-militar. He aquí las voces de hombres y mujeres anónimos, guerrilleros simples, seres grandes…

La espada, entre meretrices y poetas

El robo de la espada de Bolívar, como muchas de las acciones simpáticas del M-19, están repletas de anécdotas. Cuenta Yamel Riaño que el operativo estaba planeado junto a otra acción que quedó ensombrecida por la de la espada. Los dos operativos se planificaron para el mismo día y como no había suficientes armas hubo que hacer cola y esperar hasta que llegaran los compañeros de la primera acción para, con ese mismo precario armamento, salir corriendo a recuperar la espada. Raúlito contaba también que hubo un primer intento fallido pues al atravesar en la noche el Parque Nacional rumbo a la Quinta de Bolívar un compañero se
cayó en un hueco y se le disparó el arma. Por fortuna, salió ileso y lograron huir. Pero la acción se tuvo que aplazar. Y cuenta Argemiro que desde que fue sacada de la Quinta del Libertador, la espada de Bolívar dio muchas vueltas, anduvo en muchas casas y en las manos de gente ”importante”.

Ibamos dispuestos a morir por ellos

El 27 de febrero de 1980, el Comando Marcos Zambrano del M 19 se tomó la embajada de República Dominicana en Bogotá durante una fiesta a la que asistía gran parte del cuerpo diplomático extranjero. La operación  » Democracia y Libertad  » buscaba mantener a los diplomáticos como rehenes para obligar al gobierno de Turbay Ayala a negociar la liberación de 311 presos políticos o, en el mejor de los casos, un mínimo de 30 de estos prisioneros, así como denunciar las torturas sistemáticas llevadas a cabo por el régimen contra los opositores y la arbitrariedad del Consejo de Guerra de la Picota. El amor y la intuición política hicieron posible que dos meses después, el 25 de marzo, los rehenes salieran con vida de la embajada junto a los 16 guerrilleros haciendo la V de Victoria. Escuchemos a una de ellas. « María ».

“131 presos, 1100 días de juicio”

Humillado ante el espectacular robo de las armas del Cantón Norte, el ejército acudió a toda la información que poseía para lanzarse en una feroz represión contra los miembros del M-19. Se llevaron a cabo detenciones masivas a lo largo y ancho del país y se acudió a las mas brutales prácticas de tortura para vengar el honor perdido de las Fuerzas Armadas y para arrancar hasta el último detalle que llevara a las armas también perdidas. Los militaren hicieron las veces de captores, torturadores y jueces del M19. Y esto desembocó en el Consejo verbal de Guerra mas largo de la historia. Este es el relato de uno de los enjuiciados en la cárcel de La Picota.

“La pesadilla de Sherwood”

Rota la tregua, un comando de jóvenes del M-19 lleva a cabo el 30 de septiembre de 1985 un operativo en el sur oriente bogotano. Se trataba de parar un camión de leche para repartirla a la comunidad. Una de esas acciones del estilo Robin Hood que en el pasado la organización había llevado a cabo en los barrios
populares con éxito. Pero esta vez, la operación se hacía en el marco de la campaña nacional del M-19 denominada “De pie Colombia” que correspondía al período posterior al fracasado Diálogo Nacional. Dos mese antes de esta operación, el presidente Betancourtn durante su informe anual al Congreso del 20 de julio, había dicho: « Firmé los acuerdos de paz con la insurgencia para lograr su desarme en todos los sentidos de la palabra; su desarme político, su desarme moral, su desarme material ». Es en este contexto que se hace el reparto de leche. Y es por ello que la operación de corte « robinhoodesco » se transformó en una masacre. Jorge es uno de los pocos del grupo de 11 militantes del EME que sobrevivió a ella.

Lupe, misisicui y panela

Quien no sea experto en lucha guerrillera no tendrá la menor idea de lo que en el argot de la guerra es el“entrayhuye”. Ese término está ligado a un cambio de
estrategia del M-19 en el monte. Fue por allá a finales del año 83 y comienzos del 84 en el la organización mandó al traste la estrategia de las tomas guerrilleras implementada hasta entonces y que consistía en entrar a un pueblo, ocuparlo, agarrar ciertas cosas y salir corriendo sin dar pie al combate con el ejército. La nueva modalidad se estrenó con la Toma de Florencia, la primera de la capital de un departamento, en donde había dos mil soldados y como cuatrocientos policías. En Florencia los guerrilleros se mantuvieron por varias horas. La audacia y la fuerza de esta operación obligó al gobierno a reactivar las empantanadas negociaciones. Un triunfo político, sin duda. Después vinieron las tomas de Corinto, Yumbo, Miranda y en las que tras la toma, la guerrilla esperaba al ejército en el filo de cordillera para atraerlo hacia una posición favorable para el grupo y enfrentarlo. Tras cruentos combates, el ejército terminaba por retirarse. Una victoria militar. En la Toma de Miranda estuvo «Lupe».

 

“Nachito, Nacho cuenta el cuento”

El Flaco Bateman describía al cuatrenio de Turbay como « uno de los gobiernos mas reaccionarios, mas militarista, mas torturador, mas asesino de la historia de Colombia ». Ese Gobierno llegó a su fin con las elecciones de 1982 en las que los candidatos eran Alfonso López por el Partido Liberal y Belisario Betancourt por el Conservador. El 30 de mayo de ese año los colombianos eligieron a Belisario quien llegó al poder montado en el caballo de la paz ofrecida a los alzados en armas. Dos días antes de esos comicios, un comando de jóvenes del M-19 había intentado sabotear las comunicaciones durante el proceso electoral. El operativo falló. La paz también. Y « Nacho » quedó vivo para contarlo.

Chocó y Nariño: una gesta aciaga

En Cuba, los guerrilleros del M-19 participaron durante tres meses en una escuela de formación militar. A comienzos de 1981, dos grupos salieron de la isla rumbo a Colombia. El primero con destino al departamento del Chocó donde el ejército aplicó con ellos la política de « tierra arrasada ». Apenas unos pocos, dos o tres, lograron sobrevivir a la mas cruel de las matanzas.
El segundo grupo desembarcó en marzo de 1981 en la Costa Pacifica para dar inicio a la « Operación Antonio Nariño ». Este es el relato de Maria Eugenia, quien hacía parte de los 80 guerrilleros que hicieron parte de esta epopeya dolorosa.

Relato desde la orilla

Muchos han visto la imagen del avión de Aeropesca que, como su nombre lo indica, terminó de pesca en las aguas del Orteguaza en 1981. Contaba Germán Rojas, el comandante « Raulito », que unos meses antes le tocó abrir en plena bota caucana, a punta de machete, una pista de aterrizaje para que llegara un avión que vendría cargado de armas porque “tenemos que dejar de peliar con chispunes hermano” le había mandado decir Bateman. A comprar armas y en grande fue entonces la consigna del Comandante. Y eso constituía un cambio radical en la estrategia de la guerrilla, explicaba Raulito. Al final de esta épica, la pista de aterrizaje no se utilizó para sus fines primeros y las armas fueron a parar en las manos de los otros. Al fiasco del Orteguaza se sumó en el mismo año el del Karina cuyo relato, la mayoría de nosotros conoce por el libro de Germán Castro Caicedo que, a su vez, se basó en la grabación de « Salvador », uno de los sobrevivientes del M19 que traía las armas en el barco. Pero como existen tantas versiones de una historia según el lugar desde donde se observe, esta vez vamos a contar la historia del « Karina » vista por el ojo de otro sobreviviente, el encargado de esperar las armas y llevarlas a tierra en Bahía Málaga cerca de Buenaventura. « Lucio de Siloé ».